viernes, 8 de mayo de 2009

Mi amigo Humberto Osnaghi Fiore

Mi amigo Humberto Osnaghi Fiore

Hace algunos meses conocí a un joven sorprendente quien se ha convertido en mi gran compañero de charlas y con quien entablé una curiosa y rica amistad. Lo vi por primera vez en octubre del 2008 en el Club Centenario durante la entrega de premios del concurso de cuentos. Mi sobrino, José Miguel Crosa Rivarola, había ganado la primera mención entre los menores de 25 años y Humbert, se había alzado nada menos que con el primer premio. Como tía orgullosa de los logros de las nuevas generaciones, leí al llegar a casa, el trabajo de José Miguel. Me gustó tanto que no logré entender como no le habían dado el primer lugar. Esa inquietud me llevó a que seguidamente leyera el cuento de mi ahora gran amigo Humberto. Aunque no me animo, ni objetiva ni subjetivamente a valorar a uno como mejor que el otro, también quedé impactada por la narración de este chico de sólo 21 años (ahora ya tiene 22). Otro sobrino mío, José Tomás Riera, suele presentarme a sus novias como “la tía a la que le pasan cosas raras”. Le tuve que dar la razón, porque fue por casualidad que encontré a Humberto entre los amigos de otra sobrina. Fue entonces que le escribí unas palabras de felicitación, al tiempo que dedicaba otras a Jose Miguel. Poco despues me respondió y chat mediante, comenzamos a compartir innumerables conversaciones acerca de literatura, religion, filosofía, modas urbanas y experiencias generacionales, que yo conozco por haberlas vivido y el a través de sus increíbles padres que tienen mas o menos mi edad. Cada semana nos encontramos en el Café Bonafide, entre mis reuniones y “chofereadas” a mis hijos y el entre sus clases de facultad, dias de futbol, de paddle, de tenis y las farras con sus innumerables amigos y amigas. El me dice tía, y yo le doy algunos consejos sobre la vida, sabiendo en el fondo, que es mucho mas sabio que yo. Su tío Enrique (mi esposo) se gratifica al saber que hay en el Paraguay jovenes como el, inquietos y sensibles frente al mundo y el pais que los rodean. Su idealismo juvenil se volcó hacia las causas sociales a través de su movimiento católico. Me habla con orgullo de las misiones que realizan todas las Semanas Santas y de la ayuda que brindan a los sectores menos favorecidos. De su hogar, y de la tradición que conservan ciertas familias paraguayas que no se hincaron ante el stronismo, lleva genuinamente la nobleza, la honestidad y la dignidad, valores que muchos ensalzan y que pocos practican en su vida cotidiana. El sueña con ser escritor, vivir en Buenos Aires y algun dia ganar el Premio Nobel. Y se que va a lograr la mayoría de sus objetivos. Muchas veces me pregunte donde estaban los nuevos escritores paraguayos. La vida me puso uno enfrente. Algun dia, esta tia, con sus anteojos para leer, tendra entre sus manos un ejemplar de tapa dura de una maravillosa novela, que estoy segura, no solo me hara pensar y emocionarme, sino que me hará reir a carcajadas como siempre hace este chico, parte de una juventud que nos llena de esperanzas en el Paraguay que se está gestando.

jueves, 7 de mayo de 2009

Estamos a tiempo

Meses antes de la muerte de Raúl Alfonsín, le decía a mi esposo que al fin la figura de ese gran demócrata sudamericano, había sido reivindicada. Como soy una optimista sin remedio, pensé que las numerosas semblanzas y reconocimientos que produjo su desaparición llegarían hasta los dirigentes paraguayos, como una gran lección de quien sin renunciar jamás a sus principios, supo privilegiar el consenso, como práctica política cotidiana. Entonces pude leer en los diarios que hubo una posibilidad de acercamiento entre Fernando Lugo y Federico Franco. Sin embargo, ese intento volvió a fracasar por circunstancias que a la luz del ciudadano común como yo, resultan incomprensibles. Este es un gobierno surgido de una alianza, liderado por alguien que supo captar el apoyo de la población y de un partido, mal que le pese a muchos, es la segunda fuerza en el Paraguay. A este fenómeno sumamos el voto ciudadano independiente y el aporte de los partidos pequeños y los movimientos independientes. Sin embargo, por la avaricia del poder, parece que tanto unos como otros olvidan que sin esa unión, hoy estaríamos padeciendo la misma historia de siempre. Pero la situación no se presenta de manera tan simple, puesto que el mismo Partido Liberal, está dividido. Lamento que esta alianza no haya sido el producto de un pacto nacional, donde cada uno de los sectores politicos y sociales, aceptaran negociar los principales temas que urgen al pais, aún renunciando en pos del interés general, a algunos de sus propios intereses. Me preocupan las elecciones municipales, temo que la alianza ya no sea tal cuando comiencen las campañas proselitistas y que eso sea interpretado como un descontento generalizado hacia este proceso que no deberia dar marcha atrás. Se está a tiempo de revertir esa situación, siempre y cuando ese pacto se haga realidad. De lo contrario, cada cual jugará su juego y el lobo feroz se comerá las ilusiones de todo un pueblo.